Se allanó «La Monedita» de Villa 20, el pasillo más temido del barrio. Así se conoce a este pasaje de Villa Lugano, donde se vendía cocaína las 24hs. Los detenidos son una pareja, que al verse en problemas no tuvieron reparos en confesar que un primo y un sobrino «también venden». Además acusaron a un vecino de una casa de enfrente.

Este pasillo al borde de la calle Miralla de Villa Lugano, existe paralelamente al resto de un barrio en el que viven familias de trabajadores. Se trata de un lugar oscuro, que según los vecinos atraía no solo a los adictos del barrio, sino también a clientes de otras zonas que iban hasta ese lugar a comprar droga barata. Los bajos precios de la cocaína que ahí se vendía generó un alto tránsito de compradores. Muchas veces tantos drogadictos juntos terminaban enredados en peleas y conflictos que alteraban la paz del barrio. .

El punto clave del pasillo, donde se concentraba el acopio y la venta de la droga, era una casa pequeña de dos pisos ubicada al fondo del corredor. Para ubicar la vivienda solo había que buscar el dibujo de un revólver y la estrella en una de las paredes. El punto era ideal para la comercialización, ya que a cincuenta metros a la izquierda se encuentra la entrada del corredor y a mano derecha un baldío despejado ideal para la fuga.

Para vender la droga tenían montado un protocolo anti covid-19. El cliente se acercaba hasta la puerta de la casa y daba dos golpecitos en la puerta a modo de código. Luego para evitar el contacto metía la mano por un agujero en la ventana con los 200 pesos que valía el gramo de cocaína. Desde adentro agarraban el dinero y le daban la dosis.

El pasillo es conocido como «La Monedita» por el sobrino de la dueña de la casa. Según contó la mujer que ahora está detenida, cuando era chico se la pasaba pidiendo moneditas en ese pasillo.

La dueña de la casa se encontraba con su marido y sus hijos. Lo curioso es que el hombre estaba violando una orden de restricción perimetral por violencia de género hacia su esposa. Ella contó a la policía que lo deja entrar cada tanto para que pueda ver a los hijos. Aunque según la investigación más allá de los conflictos de pareja que fueron judicializados, el negocio narco seguía adelante.

Además de cocaína se secuestró también pasta base y marihuana. Antes de ser trasladados, la mujer y el marido no tuvieron reparos en señalar a sus cómplices. «Mi sobrino y mi primo también venden, lo mismo que el vecino de enfrente».

El operativo estuvo a cargo de la División Precursores Químicos de la Policía de la Ciudad. Los detenidos quedaron a cargo del Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas Nº 3, a cargo de Carla Cavallieri.

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