Una familia de Moreno vivió una pesadilla de la que no se enteró hasta que uno de los médicos que atendió a Julieta Campos, de 14 años, les conrmó que no se había cortado con un vidrio, como sospechaban, sino que había recibido una bala perdida en su pierna derecha, que ingresó por la pantorrilla.

“Estábamos brindando y a mi nena el pie se le fue para un lado. Lo primero que sintió es que se le adormeció. Pensamos que se había cortado con un vidrio, porque justo de había roto una copa, pero ella sintió como que la golpeó una pelotita, y le empezó a sangrar la pierna a chorros”, contó a Primer Plano Online Cintia, la mamá de la adolescente.

Nadie sabía bien qué pasaba pero al ver cómo perdía sangre, el abuelo de Julieta le hizo un torniquete y decidieron salir en auto rumbo al hospital Mariano y Luciano De la Vega, a la guardia de emergencias. Allí, uno de los profesionales que atendió a la menor conrmó a la familia que no había sido un corte con vidrio ni un pelotazo.

“Fue una bala perdida”, armó el médico. En principio, a Cintia le informaron que el proyectil de plomo quedó alojado a la altura de los gemelos. La nena está con dolor y esta tarde de lunes tiene control. La mamá no tiene siquiera sospechas de quién puede haber disparado, aunque varios vecinos le contaron que se oyeron fuegos articiales y balazos desde la otra cuadra de su casa. “Pese a que recomiendan celebrar al aire libre y nosotros lo hacemos todos los años, ahora que nos tocó vamos a tomar la precaución de quedarnos adentro”, aventuró la madre de Julieta.

“Me gustaría que quien haya disparado reexione. Debe tener hijos, sobrinos o gente querida a la que pudo haberle hecho mucho daño con su actitud. Que lo piense dos veces antes de volver a hacerlo”, concluyó.

Fuente: Primer Plano

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