El Hotel, de cuatro estrellas ubicado sobre la calle Azcuenaga, llamaba la atención de los vecinos porque se veía entrar y salir a jóvenes muy bien vestidos durante la noche de los viernes. Se trataba del público habitual de las fiestas de Roger, un empresario de la noche que organiza eventos y maneja DJs.

Se realizó un operativo en una fiesta clandestina para 300 personas que se llevaba a cabo en un hotel de Balvanera. El lugar fue clausurado porque no se respetaba ningún protocolo y ocho personas fueron detenidas por vender droga. La investigación comenzó a través del cyber patrullaje, rastrillando las redes sociales de varios eventos e invitaciones que se distribuían por Facebook y se presentaba con el nombre de fantasía “Oasis” y aclaraba “Solo con reserva” “capacidad limitada”. El lugar elegido para el evento era un salón de usos múltiples (SUM) ubicado en el primer piso del hotel. El precio de la entrada era de 1.500 pesos para los caballeros y 1.000 para las damas. Los tragos costaban 500 pesos y el agua 250.
El operativo arrancó temprano cuando la fiesta recién estaba comenzando y los dealers aún no habían alcanzado a vender su mercancía, por lo cual se secuestraron cantidades importantes de drogas de diseño, marihuana y cocaína.
En este tipo de fiestas se consumen las llamadas “drogas sintéticas” o “drogas de diseño” variantes del éxtasis que funcionan como estimulante, termogénico y alucinógeno, provocando sensación de bienestar, ausencia de fatiga, deseo de bailar y efectos afrodisíacos.

Se secuestraron pastillas de éxtasis de distintas marcas (una de ellas llamada “coronita”). Cada una de estas pastillas tiene un precio aproximado de 700 u 800 pesos en el mercado local. Pero lo que más llamó la atención fueron cinco frascos con varios gramos de cristal, una droga especialmente peligrosa por su dificultad para dosificarla. El cristal es una variante del mismo compuesto activo del éxtasis: MDMA, pero concentrado en su forma más pura. El Cristal es la droga VIP por excelencia y el gramo cuesta 3.500 pesos.

 

Los jóvenes tenían entre veinte y treinta años y no parecían ser conscientes de la gravedad de participar de una fiesta como esa en la actual situación, y comentaban que solo querían escuchar música. Por su parte, una de las personas que trabajaba en la fiesta sostuvo que no era la primera vez que lo contrataban para este tipo de eventos y, si bien no los aprueba, no tiene otro modo de sustento. “Yo me dejo siempre el barbijo y mantengo distancia, pero los chicos se empiezan a drogar y se olvidan de todos los protocolos, hacen cualquier cosa” explicó.

El hotel fue clausurado porque además no tenía la habilitación para recibir pasajeros. El operativo fue realizado por la Policía de la Ciudad, AGC y en la causa interviene la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas Nº11, Secretaría Única.

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