Una lluvia de balas llenó de terror a los vecinos de la calle Pedro Díaz al 2000 de la localidad bonaerense de Villa Tesei, Hurlingham. Abril, una nena de seis años, estaba adentro de su casa cuando se desató la balacera y uno de los proyectiles alcanzó a impactarla.

“Mi nieta estaba jugando del lado de adentro”, explicó esta mañana a TN Juan Carlos, abuelo de Abril, mientras señalaba el orificio que dejó en la puerta de la vivienda la bala que terminó impactando en la menor. Y así, en un segundo, la noche se convirtió en una pesadilla para toda la familia: “Se cayó gritando ‘me duele, me arde’ y llamaba a su papá”.

La nena fue trasladada por sus propios familiares a la Clínica Constituyente donde recibió las primeras curaciones, y después la derivaron al Hospital Militar del barrio porteño de Palermo, donde quedó internada pero fuera de peligro. De acuerdo con el testimonio de su abuelo, la bala impactó en el hombro izquierdo de Abril pero no lo atravesó, sino que el plomo siguió haciendo daño en su camino y terminó alojado en una de sus costillas.

 

 

“Los médicos nos dijeron que le rozó un pulmón”, contó Juan Carlos, consciente de que no fue una tragedia por apenas algún milímetro. Abril seguirá internada y será operada en las próximas horas para que le retiren el proyectil. Ella está estable, pero el trauma no la abandonó. “Está asustada, no dice una palabra desde que esto pasó”, se lamentó el abuelo.

Según la declaración de los testigos, los tiradores eran dos hombres a bordo de una moto. Abrieron fuego desde la calle Poeta Risso en dirección al Barrio Rona II, a unos 150 metros de distancia de donde vive la víctima con su familia. La escena en la que trabajaron los peritos poco después daba muestra de lo que había sido el feroz ataque: encontraron unas 20 vainas servidas calibre 9 milímetros.

Si bien las primeras versiones no descartaban un presunto ajuste de cuentas, Juan Carlos lo puso en duda y señaló que resultaba extraño que hubieran disparado contra los frentes de todas las casas de la cuadra, e incluso de algunos autos, si tenían un objetivo. “Si fue un mensaje mafioso, no sabemos para quién fue”, reflexionó el hombre.

La causa fue caratulada como “abuso de armas y lesiones” y es investigada por el fiscal Sergio Dileo, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 6 de Morón.

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